Fuente : Master Stern & slave yielding's BDSM Lifestyle traducido por A.S.y adaptado por Nomar-tf para Bdsm_Canarias .
No comiences este programa a la ligera:
Este programa no es una guía para sesiones de BDSM, un manual para curiosos, o a un método para satisfacer fantasías sexuales. Es una guía orientada a una forma de la vida, pensada para los que deseen crear un ambiente para sí mismos que realce sus calidades Dominantes y sumisas naturales. No debe ser visto simplemente como otro método de "juego."
Poseer y entrenar a una esclava es algo muy serio. Antes de
emprender un programa de entrenamiento, debes determinar lo que deseas
y para cuánto tiempo lo deseas. Cuando has aceptado a una esclava, y ella
consensuadamente te ha dado el dominio sobre ella, y lo has aceptado, es en
todos los sentidos alguien que depende de ti. La esclava, debido a tus propias
necesidades y deseos, está bajo tu autoridad y tu capricho. Eres
responsable de ella.
El derecho del Amo sobre la vida de otro ser humano es la
responsabilidad más grande que un Dominante puede aceptar. De muchas maneras se
asemeja a la responsabilidad paterna con un niño. En el caso de la
paternidad, sabes que según va pasando el tiempo tendrás cada vez menos
responsabilidad en la vida diaria del niño. En el caso de una esclava, esa
carga sigue siendo más o menos constante para toda la vida.
A diferencia de una pareja de juego, o una sumisa, una esclava es propiedad del Amo, no en el sentido legal, pero sí en el espíritu. Como tal, igual que amas a un animal doméstico o acaricias tu álbum de fotografías, la esclava debe ser tratada de la misma manera, como una propiedad. Esto es a menudo desafiante tanto para la esclava como para el Amo. Sin embargo, es un concepto que se debe interiorizar por ambas partes y reforzar por el Amo. Tuya es la autoridad, y no debes ser pusilánime en mantener esa autoridad. Si no haces caso del entrenamiento de una esclava, no satisfará tus necesidades. Para encontrar maneras de satisfacer tus propias necesidades, ella debe tener la voluntad de prestarte toda su atención.
La idea de la "esclavitud consensual" puede al
principio parecerse una contradicción y un imposible. Sin embargo, si la
comparamos al servicio militar, la contradicción desaparece. Cuando una persona
firma un contrato para el servicio en las fuerzas armadas, él o ella está
aceptando una forma de esclavitud consensual. Durante la duración de ese
contrato, "el cuerpo militar posee" a la persona (y legalmente así
es). Se entiende la jerarquía y el recluta está conforme absolutamente con las
regla sus superiores. Si se le ordena marchar con lluvia, lo
hará. Si es castigado o disciplinado limpiando la letrina con un cepillo de
dientes, lo aceptará. Se estructura su vida, se supervisan sus
movimientos, su aislamiento, sus procesos mentales cambian para
acomodarse al "contrato." Aprende cómo comportarse para evitar
consecuencias, cómo trabajar con eficacia y eficientemente, y en muchos casos
considera su experiencia militar como un mérito.
Cuando el período de su contrato está a punto de terminar,
las ventajas del servicio continuado se sopesarán con las desventajas. La
persona siente a veces que el mundo militar no es para ella, o que incluso
aunque lo beneficie, no desea continuar, y en este caso, se retira.
Un contrato con una esclava proporciona la misma opción a la
aprendiz. Especialmente si ella no tiene ninguna experiencia de esclavitud, la
idea de comportarse siempre como tu esclava puede ser demasiado. Si se firma un
contrato temporal, ella tiene la opción de no continuar esta trayectoria.
Quizás la esclava comprenda que no es para ella.
La última meta del entrenamiento es realzar las cualidades
del comportamiento sumiso que existen ya en la esclava , de modo que ella se
sienta mejor consigo mismas, adquiera un nivel más alto de autoestima y de amor
propio, y pueda abrazar y celebrar esas cualidades. Su capacidad de servirte
con tolerancia y dignidad seguirá.
No incurras en la equivocación de creer que una lista de
reglas, de castigos repetidos, o de una firma en un contrato creará de alguna
manera una buena esclava. Una buena esclava no es un humano a quien se le
han reforzado y solidificado ciertas opciones , sino alguien a quien se
le han dado las oportunidades de crecer dentro de esas opciones.
Ten siempre tu "propósito" presente. Cada área del
entrenamiento de una esclava se debe hacer para lograr algo - sino para
ti, sí para ella. El desafío del Amo, especialmente en una relación 24/7,
es el dominio de sí mismo. Nunca te debes aprovechar de tu esclava o
tomarte ciertas concesiones por el lugar que ocupas, hacer "lo que
quieras" es un acto de egoísmo, no una muestra de maestría.
Paradójicamente, el desafío de una esclava es aceptar que su
Amo tiene el derecho de "hacer lo que quiera" si él lo cree
justo. Está obligada a seguir centrada en su lugar en la relación sin analizar
los métodos de su Amo o razonarlos. En una relación Amo/esclava sana, la
esclava confía en su Amo, y por lo tanto confía en su metodología. Además, una
esclava emocionalmente sana (y tú debe determinar su salud emocional antes de
conceder a cualquier persona el estado de esclava), reconoce si está
siendo objeto de abuso y simplemente no lo aceptará.
Te encontrarás realizando diferentes papeles mientras
progresa el entrenamiento de tu esclava; profesor, consejero, padre, maestro,
mentor y objeto de adoración por nombrar algunos. Debes saber asumir
estos papeles y hacerlo con integridad. Un Amo serio no pretenderá crear una
esclava mientras descuida uno o más de los papeles necesarios.
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